Por la Soberanía y cuidado del ambiente y la salud

Desde el Foro Agrario Santafesino expresamos nuestra preocupación por los constantes embates que venimos sufriendo durante estas últimas semanas en materia de soberanía y cuidado del ambiente y la salud.

A nivel nacional, los retrocesos para la soberanía alimentaria y económica podrían ser al menos dos. Primero con las tratativas del acuerdo con China para la producción de cerdos destinados a exportación en macrogranjas, que hacinan a los animales, contaminan y nos ponen en riesgo de propagar nuevas enfermedades, a espaldas de lxs pequeñxs y medianxs productorxs, con la posibilidad de que muchas se instalen en la Provincia de Santa Fe. En segundo lugar con la derogación del decreto que ordena la intervención de Vicentín, empresa con asentamiento principal y puertos en la provincia, con miras a su expropiación, vemos en riesgo la oportunidad de tener una empresa testigo en el mercado de granos y que sirva como herramienta para el desarrollo de políticas para la Soberanía Alimentaria.

A nivel provincial las familias productoras de La Verdecita y la UTT que producen alimentos sanos y soberanos en la localidad de Ángel Gallardo fueron intimadas, sin mediar explicaciones, a abandonar el predio que trabajan y se ven amenazadas de desalojo por el Ministerio de Producción. Aunque por el momento la movilización campesina y el apoyo han hecho retroceder al Ministerio de la idea del desalojo, tampoco hay ninguna certeza y seguimos en alerta.

Todo lo anterior sucede en el marco de un proceso de desmantelamiento de los programas para la producción familiar, campesina e indígena y de alimentos sanos, que tiene continuidad desde la gestión provincial anterior y que implicó el despido y cesantía de decenas de trabajadorxs y técnicxs del Ministerio de Producción de la Provincia de Santa Fe que aún no son reincorporadxs, varixs de lxs cuales trabajaban en el predio mencionado.

En la localidad de Zavalla, donde el gobierno comunal promulgó en 2019 una ordenanza que otorga subsidios a quienes pongan a producir en forma agroecológica los lotes periurbanos en los que se prohibió la aplicación de agroquímicos y firmó un acuerdo con la RENAMA, se está incumpliendo desde hace más de medio año con los pagos, poniendo en riesgo la continuidad de las producciones agroecológicas que se han podido sostener.

En Rosario, el gobierno Municipal impulsa un proyecto que incluye la reconversión de suelo rural a suelo de uso mixto para promover la instalación de predios industriales en la zona sudoeste de la ciudad, donde se encuentran sus últimas tierras de producción frutihortícola. Parte de esa zona fue declarada, por una ordenanza de 2013, como “Área de Protección Frutihortícola” y ha sido sometida a un proceso continuo de reducción por las sucesivas excepciones a la norma otorgadas por el Concejo municipal, existiendo más de 1000 ha calificadas como de uso industrial de las cuales 500 están sin ocupar, ociosas. Esta medida afecta directamente la capacidad de la ciudad de producir alimentos, socava la oportunidad de avanzar hacia algún grado de Soberanía Alimentaria y expande la impermeabilización de suelos, profundizando la desregulación hídrica. En síntesis, esa reconversión sólo beneficia a especuladorxs inmobiliarixs.

Por último en el delta del Río Paraná se registraron un total de 5000 focos de fuego en lo que va del año. Este ecosistema es incendiado intencionalmente para poner sus tierras al servicio del agronegocio. Estas quemas constituyen un ecocidio. Los incendios impactan sobre el suelo, la fauna y la flora, alterando las redes de relaciones que moldean los humedales, poniendo en riesgo la continuidad de procesos que nos dan agua limpia, peces, protección contra inundaciones, entre otros. Lxs isleñxs ven amenazadas sus viviendas por el avance del fuego, habiendo casos en los que las llamas alcanzaron sus hogares y animales y el humo afecta a miles de habitantes en forma directa generando irritaciones en sus vías respiratorias en un contexto de pandemia en donde se evita saturar el sistema sanitario.

Estas preocupaciones no quieren ser solo una denuncia, sino un aporte que genere un necesario espacio de diálogo, una mirada que nos contenga a todxs. Estamos construyendo un proyecto de país, pero algunas acciones, como las enumeradas arriba, nos hacen repreguntarnos si compartimos una mirada, un proyecto y la forma de cómo llevarlo adelante.

Reconocemos los avances que se han dado para acompañar esta situación de Pandemia, como la implementación del Ingreso Familiar de Emergencia, se reconstruyó el sistema Sanitario, se recuperó el Ministerio de Salud de la Nación, se lanzó el Plan Argentina contra el hambre. Pero no podemos dejar de alertar ante cuestiones que ponen en riesgo la necesaria Justicia Ambiental, entendiendo que la Justicia Ambiental conecta la Justicia Social con el Cuidado del Ambiente, de la Casa Común. Solicitamos especial atención a acciones que puedan entenderse como abandono del Estado, avance del agronegocio y la especulación inmobiliaria.

Sin producción familiar, campesina e indígena,
sin agroecología,
¡no hay soberanía alimentaria ni ambiente sano posibles!


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